¿Qué pasará con el paro nacional?

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Colombia sigue a la expectativa de la decisión del Comité Nacional del Paro (CNP) en dos frentes: ¿cuándo volverá a la mesa con el Gobierno y qué camino tomará tras anunciar una nueva “táctica”?

El domingo pasado, se levantó de las conversaciones y el jueves suspendió una rueda de prensa en la que anunciaría la continuidad o no de las movilizaciones. EL TIEMPO estableció que entre las casi 60 personas del CNP, que representan alrededor de 27 organizaciones, no han podido llegar a consensos en puntos claves pues tienen criterios contrarios, que no se han revelado, lo cual le añade incertidumbre al país.

Hoy se cumplen 47 días continuos de un estallido social sin precedentes en la historia reciente y que deja una herida abierta difícil de sanar, al menos en el futuro próximo. De hecho, lo que ha pasado en estas siete semanas repercutirá en la campaña presidencial del año entrante.

Si en las últimas elecciones las Farc y luego, como consecuencia del acuerdo que le quitó las armas a esa guerrilla, el sí o el no a la paz fueron los factores determinantes, las causas que desencadenaron este capítulo serán un tema obligado. ¿Cómo disminuir las cifras de, según el Dane, 21 millones de personas que malviven en la pobreza y los 7,4 millones en pobreza extrema? ¿Cómo brindarles una educación económica y de calidad a los jóvenes? ¿Qué herramientas facilitarles para su inserción en el mercado laboral?

Estos interrogantes que ahora gravitan en la discusión pública son destacados por Hami Gómez, representante de los estudiantes en el CNP, para, al margen del desenlace, valorar lo ocurrido como “exitoso”.

¿Por qué?  “El 28 de abril salimos a la calle a decirle al gobierno de Duque que rechazábamos sus proyectos de reforma tributaria y de salud y a su ministro de Hacienda”, enumera. “Ya tumbamos sus erráticas propuestas y a Carrasquilla”.

Pero ¿a qué costo? Según el ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, las pérdidas económicas a hoy suman 11,9 billones de pesos. Todos los sectores de la producción muestran un saldo en rojo.

Fenalco, por ejemplo, dice que en el comercio las pérdidas alcanzan 3,8 billones de pesos. Se cerraron 40.000 negocios y se perdieron 300.000 empleos. En el sector agropecuario, las pérdidas van en 3,6 billones de pesos con 1,2 millones de toneladas sin movilizar. Las imágenes de los productores arrojando leche podrida a los caños y de los avicultores tirando los pollos a la carretera para evitar que se les murieran en los camiones ilustran esta realidad.

El encarecimiento de la canasta familiar fue en mayo seis veces superior al promedio de los 12 meses anteriores, con 1 por ciento mensual. Los pobres fueron los más golpeados, con un aumento de 1,5 por ciento de los precios de su canasta.

A la hora de evaluar lo ocurrido, los bloqueos copan buena parte del cuadro. Una herramienta tan eficaz como contraproducente. Según el ministerio de Defensa, en la segunda semana de protestas hubo un pico de 2.084 bloqueos en Colombia. Aunque para este viernes que pasó solo había 18, las consecuencias, además del daño económico, minaron la confianza de los ciudadanos en el CNP.

“En el momento en que el Gobierno decidió retirar la reforma se debió declarar el triunfo popular y frenar ahí”, les advirtió Gustavo Petro, dirigente de izquierda. Cuando se cumplió el primer mes de protesta, una encuesta de la firma Guarumo mostró que un 67,3 por ciento ya rechazaba los bloqueos de calles y carreteras.

No obstante, entre los diversos escenarios futuros, expertos concuerdan en que, aunque cesen las movilizaciones, hay un gran riesgo de que se repitan. ¿Por qué? “Sigue intacto el sentimiento de angustia y rechazo inducido por la desigualdad, que la pandemia agravó”, explica Angelika Rettberg, directora de la maestría en Construcción de Paz de los Andes.

¿Qué hacer en las próximas horas? Los expertos piden que la conversación entre el Ejecutivo con los ciudadanos continúe. “La estrategia de estimular los diálogos regionales y locales es la salida que haría viable una finalización del conflicto”, asegura Juan Carlos Arenas, investigador del Instituto de Estudios Políticos.

Han sido 47 días de violenta confrontación. Es hora de conversar y poner la palabra como única arma.

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