Indígenas del departamento del Cauca alistan un gran trueque humanitario

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Cada vez que los pueblos indígenas practican el trueque, hacen un intercambio invisible que alimenta su cuerpo y su espíritu. Más que canjear productos, esta práctica ancestral fortalece los lazos solidarios, sobre todo en momentos de escasez y necesidad. Ante la emergencia sanitaria, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) propuso la Minga de la Comida, un trueque para aliviar la situación de las familias vulnerables de Popayán y a aquellos comuneros indígenas que no han podido regresar a sus territorios.

Jhoe Sauca, coordinador de Derechos Humanos del CRIC, comenta que la iniciativa fue convocada por las 127 autoridades que integran el Consejo. La entrega está programada para mañana, 20 de mayo, y esperan donar 5.000 kits de alimentos propios y sanos, es decir, cultivados en la tierra y sin ninguna otra manipulación. Cada kit refleja la riqueza gastronómica del departamento: el clima frío regala productos como papas, fresas, ollucos y hortalizas; y el cálido, guineos, plátanos, yucas y naranjas.

El punto de partida será la Universidad Autónoma Indígena Intercultural, UAIIN. Desde ahí saldrán varios camiones que llegarán hasta algunas comunas de Popayán y otros barrios periféricos, elegidos con la ayuda de líderes comunales de la capital. También esperan ayudar a los trabajadores informales o aquellos que viven del día a día, una población afectada por la cuarentena nacional. “Queremos enviar un mensaje para cerrar esas brechas entre el campo y la ciudad, que los ciudadanos entiendan la importancia del campo para todo el país”, dice Sauca.

Además de un mensaje de inclusión, esta Minga de la Comida también es una actividad de resistencia. Junto a la entrega de los alimentos hay otra intención implícita: la defensa de la autonomía de los pueblos indígenas. Sauca comenta que el trueque es una salida para el consumismo, un ejercicio para promover la conservación y una práctica para respetar y cuidar la Madre Tierra.

Esta Minga no fue la excepción. Antes de la entrega y distribución, los Mayores y las autoridades de cada territorio armonizaron los alimentos. Cada pueblo, a través de sus prácticas locales, le rindió un homenaje y le agradeció a la Madre Tierra. “Es parte del ejercicio entre nosotros como indígenas y la Madre Tierra. Le agradecemos para que siga multiplicando los alimentos y para que vayan con buena energía, para que sí alimenten a quienes los van a recibir”, dice Sauca. 

Dentro de sus agradecimientos, Sauca menciona los transportadores del departamento y a la Guardia Indígena, quienes quisieron ser parte de esta red solidaria. Por iniciativa propia, los camioneros se encargarán del traslado de los kits, y la Guardia acompañará la entrega de los alimentos. Durante este proceso también se aplicarán las medidas de bioseguridad necesarias, de acuerdo a la emergencia sanitaria por el coronavirus.

Después de tres días de recolección y rituales, y un día de acopio y empaquetado, varios indígenas del CRIC esperan tenderle una mano a la población vulnerable de Popayán y, sobre todo, extender los lazos de hermandad que no discriminan entre ciudad ni campo. Con este trueque material y simbólico esperan enviar un mensaje de solidaridad y de compañía, seguido de un “¡manos a la minga!”.

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