Duque responde todo sobre el plan de vacunación en Colombia

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El Presidente dice que la meta es haber vacunado a 35 millones de personas para finales de este año.

Finalmente conocemos las esperadas fechas del inicio de la vacunación en Colombia. Los primeras 20 millones llegarán a través del mecanismo Covax. Que, como la Organización Mundial de la Salud, puede tener muchos problemas de eficiencia y de trámites burocráticos. ¿Usted cree que están en capacidad de empezarnos a entregar las dosis este febrero?

El Covax es, sin lugar a dudas, una de las herramientas más importantes en el mundo. Es el ejercicio de una coalición de países para poder acceder a las vacunas mediante un mecanismo de solidaridad y equidad que garantice a los países más pobres el suministro de las mismas.

Esta semana el propio presidente Biden anunció que ingresaba al mecanismo Covax. Siempre dijimos que íbamos a combinar el carácter multilateral del Covax con la negociación bilateral con las farmacéuticas.


El Covax tenía unos límites calculados sobre el total de la población. Adquirimos ahí 20 millones de dosis para 10 millones de colombianos, y otros 25 millones que serán vacunados a través de vacunas contratadas bilateralmente con las farmacéuticas. Esta no fue una decisión caprichosa, sino soportada por un equipo de expertos.

¿Esas vacunas del Covax son gratis o pagadas?

Pagadas. Lo importante del Covax es que hace una distribución de países. Y los hay de altos ingresos que también están ahí, países de ingresos medios, donde está Colombia, y países pobres que no tienen capacidad de hacer la adquisición. Pero gracias a la participación masiva de otros países, los más pobres tendrán acceso gratis o más económico, pensando en la solidaridad, y porque la inmunidad colectiva debe tener alcance global.

¿Pero, por ejemplo, como hace Covax para escoger entre Surinam y Colombia? ¿A cuál surte primero?

La distribución es por nivel de preparación y capacidad logística y los beneficios solidarios para los países más pobres son por criterios sociales como niveles de ingreso, de pobreza, etc. Tiene una distribución muy interesante. Y gracias a los países más ricos y de ingresos medios se les garantiza a los más pobres, como países de África, y de América, como Haití. Lo otro es que ellos van adquiriendo las vacunas con las distintas farmacéuticas y hacen una distribución directa. Han firmado acuerdos con Pfizer, con AstraZeneca y con otras para que la distribución a los países esté sujeta a su disposición frente a las exigencias logísticas de cada vacuna.

Por ejemplo, para Pfizer, hay que buscar países que tengan capacidad de ultracongelamiento…

Sí. Entonces eso hace que la distribución que hagan sea acorde con la capacidad operacional de los países.

Usted calcula que va a haber cerca de 20 millones de dosis de vacunas entre febrero y junio. Que no será para el mismo número de colombianos, porque algunas vacunas requieren dos dosis. Pero es una meta bastante ambiciosa. ¿Sí cree que 7 mil personas hoy entrenadas para vacunar van a alcanzar para poner 20 millones de vacunas en un semestre?

El sistema de salud que tiene Colombia es ampliamente reconocido en América Latina por la Organización Panamericana de la Salud como uno de los países líderes, si no el líder, en los planes de inmunización. Colombia al año puede estar vacunando cerca de diez millones de personas y más de 25 millones de vacunas. Obviamente la vacunación frente al covid-19 es el reto más grande que ha enfrentado Colombia y la humanidad, y por eso había que tener un plan que, liderado por el ministro Fernando Ruiz y un equipo muy sólido, llevábamos meses elaborando.

¿A qué se compromete usted como meta de ese plan?

Uno, reducir al máximo la letalidad del virus, vacunando a la población en los mayores niveles de riesgo y a ir mitigando la capacidad de transmisión del mismo, como está definido en el plan de vacunación. Como el viernes lo explicaba el ministro de Salud, está diseñado para que vacunemos a 35 millones de colombianos en el año 2021.

¿La meta ya no está atrasada?

No va atrasada. Tenemos un plan coherente articulado con gobernaciones, alcaldes, secretarías, EPS, IPS. Y sobre el talento humano, se ha ido ampliando, más allá de los 7.000 vacunadores que tenemos regularmente para que otros profesionales de la salud, y de otras áreas afines, también puedan sumarse al recurso humano que estará al frente del plan de inmunización.

¿Un colombiano puede escoger qué vacuna quiere que le pongan? Lo normal es que haya más que quieran con Pfizer y le tengan más miedo a la vacuna china…

El comité de expertos que ha trabajado en el plan de vacunación ha buscado una distribución que sea diversificada. Por eso tenemos vacunas de Pfizer, de Moderna, de AstraZeneca, de Sinovac y de Jannsen. Cada una tiene características. Pero todas se ven de manera integral para garantizar que cualquier disponibilidad de la vacuna que se aplique cumpla con los criterios dados en el plan de vacunación del país. Se van aplicando las vacunas según la disponibilidad de las mismas. Pero en algunos lugares del país más profundos, donde es más difícil cumplir con ciertas exigencias, es preferible irnos allá con vacunas de una sola dosis.

Mi mensaje es: el plan está diseñado para aplicar cualquiera de las vacunas disponibles, y que les dé las mismas garantías a los ciudadanos.

Muy difícil. Precisamente la vacuna china tiene controversias. Es de tres tipos, escogimos Sinovac, de la que compraremos 2,5 millones de dosis, que registra resultados muy confusos. En Brasil le dan entre 50 y 78 % de efectividad. En Turquía e Indonesia, respectivamente, entre 91 y 65 %. Eso, frente a por ejemplo el 95 % de Pfizer…. Expertos dicen que la vacuna china tiene más efectos secundarios, pero sí protege contra un contagio muy severo del virus.

Esta no es una decisión del Presidente. Las que tomamos las hemos soportado en la ciencia. Y el comité de expertos dice que la base de la buena práctica internacional son vacunas que tengan más del 50 por ciento de efectividad. Son las que hemos adquirido. A un ciudadano no le debería preocupar cuál se le aplica, porque todas se basan en criterios científicos sólidos en materia de efectividad.

¿Van a hacer que las personas firmen un consentimiento?

Sí, antes de vacunarse deben firmarlo, para que se les aplique la vacuna. El llamado que hacemos a los colombianos es a no estar viendo esto como una especie de menú. Sino que las vacunas que se aplicarán hacen parte de un plan coherente. Cualquiera que se aplique cumple con el plan de vacunación, que es generar inmunidad colectiva, llegando a 35 millones de colombianos.

Le insisto que será muy difícil, porque hay vacunas de vacunas. ¿Y cuál instancia resuelve qué tipo de vacuna va para cuál lugar del país?

El Ministerio de Salud con su equipo científico, dependiendo de si se tiene la logística de la congelación, los trayectos, etc. Tendremos 37 bodegas y 44 ultracongeladores para la de Pfizer.

¿Cómo será la trazabilidad de los vacunados? ¿Quién atenderá las posibles efectos secundarios?

Los temas científicos sobre la aplicación de la vacuna han sido evaluados por todos los comités de expertos, por la OPS, por la OMS, y claramente tenemos que reconocer varias cosas. Estas vacunas tienen un alto nivel de seguridad. De no producir efectos secundarios con afectaciones severas a la salud. Los vacunados, según el requerimiento de las vacunas, estarán en observación unos 30 minutos, que es cuando suele presentarse una alergia o algún leve malestar. Hay mucha información falsa al respecto circulando.

Los científicos detrás de la evolución de estas vacunas dicen claramente que el nivel de seguridad que se tiene hoy no es comparable con ningún desarrollo de vacunas anteriores en el mundo por las características propias que tienen. Y obviamente aquí hay una base de datos donde no solo quedará registrado quién se vacunó, sino qué, comenzando por la población mayor de 80 años, que se vacunará en el primer grupo, habrá un nivel de seguimiento para monitorearlos.

Hablemos, vacuna por vacuna. La Pfizer. Compramos 10 millones, o sea, 2 dosis para 5 millones de vacunados. ¿Por sus exigencias de congelación, solo se limitará a las ciudades grandes?

Lo que se busca es que esa vacuna tenga proximidad a las mejores condiciones logísticas. Estarán en ultracongeladores y luego en neveras que las preservarán mientras se utilizan, por unas horas. La proximidad geográfica a esas vacunas es un elemento a considerar. Hay otras vacunas de dos dosis, pero que requieren menos congelamiento y eso da garantías a todo el programa de cumplirse a cabalidad.

No hacemos un programa basado en marcas sino con coherencia con el plan de vacunación. La razón de la diversificación es para no tener todo en la misma canasta, porque se han presentado dificultades en el mundo y tenemos que garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Muchas personas me decían: consígase mil vacunas cuanto antes para enviar un mensaje político. Yo me negué, porque este no es un problema de una foto y luego de no tener cómo sostener la vacunación. Por eso la fecha que hemos definido es sobre compromisos con certeza sobre la llegada de vacunas al país y la continuidad del programa.

Da gran alivio conocer por fin esas fechas. Pero ¿qué garantías de carácter contractual hay para que nos cumplan las farmacéuticas con esas entregas? A Europa le están incumpliendo.

Ya recibimos una carta formal de Covax diciendo que a mediados de febrero nos suministrarán vacunas de Pfizer y AstraZeneca. A eso lo acompañan los compromisos de las farmacéuticas en las negociaciones bilaterales que estipulan fechas entre el 15 y el 20 de febrero. Eso está soportado. Claro, riesgos siempre van a existir, y en todo el mundo. Pero esos compromisos también existen, y por eso nos hemos atrevido a dar esa fecha del 20 de febrero.

Hay riesgos, sí. Pero hemos enfrentado las mismas dificultades con respiradores, reactivos, hisopos, monitores, tubos de infusión… La lucha ha sido para tener acceso, hemos podido avanzar, y le han cumplido a Colombia en esos frentes. Tenemos un buen equipo jurídico. Pero también los proveedores tienen un sentido de responsabilidad con el mercado colombiano, porque somos el tercer país en población en América Latina y un mercado muy importante para las farmacéuticas. El factor reputacional pesa.

A AstraZeneca le compramos 10 millones de dosis. Pero, por sus incumplimientos, también está agarrada con Europa…

Esta vacuna llega con Covax en febrero, con las de Pfizer. Está firmado en una carta que recibimos. Y que además obedece al acuerdo que tenemos con el mecanismo. También tenemos acuerdos bilaterales con Pfizer, con AstraZeneca, con Jannsen, con Moderna y con Sinovac. Las órdenes de suministro están sustentadas en la entrega generalizada en América Latina.

También en el mundo se ha visto una circunstancia, que es muy triste. Y es que hay países que han comprado dos o tres veces su población en vacunas. Eso genera una distorsión en los mercados. Una de las enseñanzas que nos dejó el año pasado fue la falta de una coordinación internacional para los respiradores, los tubos de infusión, los monitores, que no se debería presentar en este caso.

El mensaje de EE. UU. de entrar a Covax va a jugar un papel muy importante para regular una respuesta multilateral, para no enfrentar una rapiña por las vacunas, sino que podamos garantizar la producción, la distribución y la universalización. Porque aquí ningún país se salva solo. Todos debemos tener accesibilidad y distribución. Tenemos garantías de los contratos con los cronogramas que ha divulgado el Ministerio de Salud. Riesgos siempre va a haber, y obviamente lo que esperamos es que se cumplan los contratos que están firmados, y aspiramos a cerrar el 2021 vacunando a 35 millones de colombianos.

Ha tocado un punto clave. ¿Cree que las vacunas han dado lugar a un grave acontecimiento de ética mundial? Hay desabastecimiento porque los países ricos están comprando por toneladas…

Voy a hacer una reflexión por el lado positivo. Tenemos que aplaudir y agradecer lo que ha significado la ciencia, porque haber logrado una vacuna frente al Covid-19 antes de un año no solamente es casi milagroso, sino que marcará para siempre la historia médica.

¿Pero faltó coordinación internacional?

Definitivamente sí. No solo para identificar lo que estaba pasando en Wuhan (China) y actuar más rápidamente. Sino después para garantizar la producción y el suministro de reactivos, de hisopos, de ventiladores. Muchos países tuvimos que meternos en una competencia feroz. Logramos salir adelante. Y ahora estamos en el asunto de las vacunas. Hay que buscar que a través de Covax podamos ayudar a los países que no tienen con qué comprar vacunas. Esto lo ha dicho el Secretario General de Naciones Unidas. También el Director de la Organización Mundial de la Salud y lo hemos dicho varios jefes de Estado en foros internacionales. Hay mucho que corregir.

Se rumora fuertemente que hay la idea en la Unión Europea de prohibirles a las farmacéuticas que les han incumplido que entreguen vacunas en Latinoamérica hasta que no cumplan allá…

Pues sería muy grave que se restringiera la exportación de las vacunas, porque eso pondría en tela de juicio inclusive muchos fundamentos que esos mismos países que hoy están a la caza de producción aluden constantemente, cuando hablan de derechos humanos y de los menos favorecidos. Yo creo que prohibir exportaciones es un camino que no se debe contemplar, que puede poner en riesgo el sistema de solidaridad global. Necesitamos en este momento darles todas las garantías a los productores para que puedan acelerar su producción, su distribución y su universalización.

Soy optimista también con la llegada de EE. UU. a Covax, ya que con su presencia allí va a permitir que se tomen todas las decisiones de carácter regulatorio entre los países para facilitar la producción. Creo que el año 2021 puede ser un año histórico en demostrar que el sistema multilateral para resolver la más grave amenaza después de la segunda guerra mundial, funciona.

Usted está sentado en una realidad y en ese momento es cuando toca tomar las decisiones. Pero mirando para atrás, que es muy fácil, uno podría decir: me equivoqué en esto, me demoré en esto… ¿Es cierto, por ejemplo, que con Pfizer estamos en lo que llaman la tercera ola de países prioritarios para la entrega, porque alzamos tarde la mano?

Nosotros le anunciamos al país desde junio del año pasado que conformábamos un equipo técnico para las vacunas, que desde entonces comenzó a estudiar el desarrollo de las mismas. Para junio pasado prácticamente ninguna vacuna estaba en fase tres. Anunciamos al país el contrato con Pfizer y AstraZeneca en diciembre, dos semanas después de ser aprobada la vacuna de Pfizer por la FDA. Eso muestra que empezamos a tiempo, negociamos a tiempo, y compramos a tiempo.

Muchos colombianos miran con preocupación y hasta con indignación, que ya llegaron las vacunas a otros países de América Latina…

Es cierto que a muchos llegaron vacunas, pero no han recibido más y en muchos casos no han puesto segundas dosis. Respeto las decisiones de otros países, no me corresponde a mí juzgarlas, pero de pronto en muchos casos primaba más la foto política de mostrar un brazo con una jeringa sin garantizar la sostenibilidad, que dejar cerrados todos los protocolos para garantizar un suministro coherente y uniforme. Nosotros hoy tenemos la carta de Covax, que se compromete a enviarnos las vacunas en febrero. Tenemos distribución de farmacéuticas también en febrero. Tenemos un cronograma de aplicación y esperamos que se vaya cumpliendo de conformidad con los contratos. Eso nos permite hacer preparación y alistamiento.

El plan de vacunación de Colombia se está trabajando desde julio y se vienen haciendo cursos de formación de talento humano. Estamos alineados con las EPS, con las IPS, hospitales públicos, privados, clínicas, secretarías de Salud. Este proceso de alistamiento previo es fundamental. Muchos países recibieron masivamente el producto, pero no tenían alistamiento previo. Tenemos que darle el voto de confianza al Ministerio de Salud y al equipo de inmunización.

¿Lo que indica que hemos estamos rodeados de noticias falsas?

Muchísimas. Que no había contratos, que los negociadores no hablaban inglés, que se estaban comprando vacunas solo a EE. UU., todo eso desmentido con los hechos. No es momento para especulaciones, noticias falsas, cuestionamientos. Es momento para un propósito nacional, y todos rodeando al equipo del Ministerio de Salud, para que esto salga bien.

¿Quién será el primer vacunado en Colombia? ¿Ya lo escogió?

Yo no escojo los vacunados. Hay unos criterios muy importantes en la primera fase y sobre todo en la primera línea de esa primera fase. Llegar a la primera línea de atención en el sistema de salud y a los mayores de 80 años.

Cuando se vacunó el Papa, los medios dijeron que era un ejemplo de confianza para la vacunación en el mundo. El mismo mensaje para su país cuando se vacunó la reina Isabel. Hasta cuando se vacunó el rey de Arabia Saudí. O el presidente de Indonesia. ¿Usted piensa vacunarse entre los primeros, por la responsabilidad que tiene como Presidente, para demostrarles a los incrédulos que las vacunas sí sirven y no matan?

Esa es una discusión que tenemos con el ministro de Salud. Le confieso que es un gran dilema. Si usted le pregunta a Iván Duque, será cuando le toque su turno. Pero el ministro de Salud dice que si me vacuno envío un mensaje al país y de seguridad institucional, ya que como Presidente se está altamente expuesto. Por mí, me quedo con mi turno. Pero si el ministro y el equipo de expertos opinan que mi vacuna sería un mensaje de tranquilidad, estoy dispuesto a hacerlo. Pero le reitero, si es por Iván Duque, que me toque mi turno.

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